
Hoy me he despertado con un aspecto repugnante. Mis extremidades han crecido y han tomado un color pálido. Mi flácida constitución externa me hace sentir vulnerable. Y ahí sigue ese atronador artilugio vibrando. Su ruido me desquicia. Tengo miedo de volver a incorporarme. Lo que vi era del todo despreciable. Dios mío, ayúdame. He pensado que quizás se trata de una pesadilla. Que podría seguir con los ojos cerrados hasta que todo estuviera como antes. Pero es que no quiero pensar, ni comprender, ni soñar y mucho menos pedir socorro a Dios. Yo sólo quiero volver a ser un insecto.




