La tribuna derecha presenta a su gladiador con vítores, aplausos y aspavientos. La tribuna izquierda hace lo propio con su abanderado. Comienza la batalla y se van alternando los turnos de ataque y resistencia. Es un duelo instintivo e irracional. Los seguidores, imbuidos por el aroma de la mezquindad, se suman al espectáculo. La grada es un escaparate de tarascadas, reprimendas y gestos de desprecio. El punto álgido llega cuando uno de los púgiles da con sus huesos en la arena. La apoteosis inunda el hemiciclo. El anticlímax aparece después, lentamente. A pocos metros del circo del horror, en la privacidad del glamour, ya nadie es rival. Ya no hay heridas abiertas. Intocables. Blindados. Inmunes. A espaldas del pueblo, todos son iguales. Todos beben el mismo champagne y comen el mismo caviar. Ellos son el César y nosotros se lo permitimos.
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MICRORRELATOS
La tribuna derecha presenta a su gladiador con vítores, aplausos y aspavientos. La tribuna izquierda hace lo propio con su abanderado. Comienza la batalla y se van alternando los turnos de ataque y resistencia. Es un duelo instintivo e irracional. Los seguidores, imbuidos por el aroma de la mezquindad, se suman al espectáculo. La grada es un escaparate de tarascadas, reprimendas y gestos de desprecio. El punto álgido llega cuando uno de los púgiles da con sus huesos en la arena. La apoteosis inunda el hemiciclo. El anticlímax aparece después, lentamente. A pocos metros del circo del horror, en la privacidad del glamour, ya nadie es rival. Ya no hay heridas abiertas. Intocables. Blindados. Inmunes. A espaldas del pueblo, todos son iguales. Todos beben el mismo champagne y comen el mismo caviar. Ellos son el César y nosotros se lo permitimos.
MICRORRELATO: "Al César"
martes, 29 de octubre de 2013
La tribuna derecha presenta a su gladiador con vítores, aplausos y aspavientos. La tribuna izquierda hace lo propio con su abanderado. Comienza la batalla y se van alternando los turnos de ataque y resistencia. Es un duelo instintivo e irracional. Los seguidores, imbuidos por el aroma de la mezquindad, se suman al espectáculo. La grada es un escaparate de tarascadas, reprimendas y gestos de desprecio. El punto álgido llega cuando uno de los púgiles da con sus huesos en la arena. La apoteosis inunda el hemiciclo. El anticlímax aparece después, lentamente. A pocos metros del circo del horror, en la privacidad del glamour, ya nadie es rival. Ya no hay heridas abiertas. Intocables. Blindados. Inmunes. A espaldas del pueblo, todos son iguales. Todos beben el mismo champagne y comen el mismo caviar. Ellos son el César y nosotros se lo permitimos.
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MICRORRELATOS
Cuando llegó a la página de fallecimientos no se lo podía
creer. El sudor frío empezó a brotar de su frente. A la incredulidad le siguió
la vergüenza. Luego vino la rabia y, por último, la alarma. Inmediatamente,
buscó el contacto del periódico para presentar su queja. Ya era tarde para
enmendar el error pero pensó que la empresa podía resarcirse de alguna forma.
Tras una acalorada conversación, colgó el teléfono algo más aliviado. Al día
siguiente, se apresuró a ojear el diario por la misma sección. Respiró
tranquilo, al fin, cuando comprobó que se había corregido el tremendo
despropósito. ¿A quién se le ocurre?, sonrió , obituario con h.
MICRORRELATO: "Necrológicas"
viernes, 23 de agosto de 2013
Cuando llegó a la página de fallecimientos no se lo podía
creer. El sudor frío empezó a brotar de su frente. A la incredulidad le siguió
la vergüenza. Luego vino la rabia y, por último, la alarma. Inmediatamente,
buscó el contacto del periódico para presentar su queja. Ya era tarde para
enmendar el error pero pensó que la empresa podía resarcirse de alguna forma.
Tras una acalorada conversación, colgó el teléfono algo más aliviado. Al día
siguiente, se apresuró a ojear el diario por la misma sección. Respiró
tranquilo, al fin, cuando comprobó que se había corregido el tremendo
despropósito. ¿A quién se le ocurre?, sonrió , obituario con h.
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MICRORRELATOS
Mi padre ha decidido contarme sus secretos mejor guardados. No quiere llevárselos. Se muere. Me ha elegido a mí para confesar. Ni siquiera madre conoce este rosario de engaños. Papá hizo de las mentiras su vida, y ahora me muestra sus vericuetos, todos sus artificios, las trampas con las que encandiló a tanta gente. Él siempre quiso que siguiera sus pasos, pero lo cierto es que nunca me ha gustado el mundo de la falsedad. Su empeño ha sido obsesivo. Tanto, que a un paso de la muerte, lo sigue intentando. Y yo cumplo obedientemente. Es lo mínimo que puedo hacer. Saco una vez más la libreta y el boli. Truco 56, me dice. Cómo transformar fuego en flores.
MICRORRELATO: "Confesión"
viernes, 21 de junio de 2013
Mi padre ha decidido contarme sus secretos mejor guardados. No quiere llevárselos. Se muere. Me ha elegido a mí para confesar. Ni siquiera madre conoce este rosario de engaños. Papá hizo de las mentiras su vida, y ahora me muestra sus vericuetos, todos sus artificios, las trampas con las que encandiló a tanta gente. Él siempre quiso que siguiera sus pasos, pero lo cierto es que nunca me ha gustado el mundo de la falsedad. Su empeño ha sido obsesivo. Tanto, que a un paso de la muerte, lo sigue intentando. Y yo cumplo obedientemente. Es lo mínimo que puedo hacer. Saco una vez más la libreta y el boli. Truco 56, me dice. Cómo transformar fuego en flores.
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MICRORRELATOS
Nadie como Givens conocía la profesión. Le bastaba con una mirada superficial para calibrar los pormenores de su jornada de minuto y medio. Al parecer, todo dependía de la estatura del sujeto. Cuando comenzó en esto, le costaba semanas recuperarse. Nauseas, remordimientos, pesadillas. Sin embargo, dos décadas, anestesian cualquier mente. Total, lo que hago es sólo cumplir con mi deber, se decía. Sin duda, Givens era el mejor en lo suyo. Ahora, lleva casi cinco años sin acudir a su puesto. Sesenta y dos fantasmas lo acompañan cada día y cada noche. Cuando Givens mira por los huecos de la ventana, siempre escucha el mismo susurro. “Yo también fui tratado injustamente como tú…”
MICRORRELATO: "62 fantasmas"
viernes, 14 de junio de 2013
Nadie como Givens conocía la profesión. Le bastaba con una mirada superficial para calibrar los pormenores de su jornada de minuto y medio. Al parecer, todo dependía de la estatura del sujeto. Cuando comenzó en esto, le costaba semanas recuperarse. Nauseas, remordimientos, pesadillas. Sin embargo, dos décadas, anestesian cualquier mente. Total, lo que hago es sólo cumplir con mi deber, se decía. Sin duda, Givens era el mejor en lo suyo. Ahora, lleva casi cinco años sin acudir a su puesto. Sesenta y dos fantasmas lo acompañan cada día y cada noche. Cuando Givens mira por los huecos de la ventana, siempre escucha el mismo susurro. “Yo también fui tratado injustamente como tú…”
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MICRORRELATOS
Mi vecino es muy educado. Correcto. Elegante. Pulcro. Refinado. Simpático. Agradable. Delicado. Meticuloso. Servicial. Silencioso. Algo solitario. Un poco excéntrico. Casi imperturbable. Misterioso. Su perfil coincide con el de un psicópata insospechado. Pero no puedo arriesgarme. Tengo una mujer y dos niños que proteger. De esta noche no pasa. ¿No es así mi querida y afilada Lucil?
MICRORRELATO: "Psicópata"
miércoles, 22 de mayo de 2013
Mi vecino es muy educado. Correcto. Elegante. Pulcro. Refinado. Simpático. Agradable. Delicado. Meticuloso. Servicial. Silencioso. Algo solitario. Un poco excéntrico. Casi imperturbable. Misterioso. Su perfil coincide con el de un psicópata insospechado. Pero no puedo arriesgarme. Tengo una mujer y dos niños que proteger. De esta noche no pasa. ¿No es así mi querida y afilada Lucil?
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MICRORRELATOS
Ismael llega a casa un día más cabizbajo, sin fuerzas, sin ideas. Desde hace tres años le da igual no encontrar nada de ingeniería agrónoma, le bastaría con cajero de supermercado, reponedor, freganchín, lo que fuera. Cierra la puerta y busca a Ana, su mujer y colega de profesión, también sin trabajo. Camina por el pasillo mirando en todas las estancias hasta que llega al dormitorio. Allí está ella, esperándolo sobre la cama. Se ha puesto lencería y ha quemado incienso. En la cabeza de ambos solo hay espacio para deudas, hipoteca, amenazas de desahucio… “¿Lo hacemos?” le pregunta Ismael a Ana, esforzándose por contener las lágrimas mientras ella asiente. El mismo propósito se ha repetido varias veces en los últimos meses, pero han sido incapaces de consumarlo. Hoy sí. No es lo que desean pero las facturas ahogan. La web cam, ya ha empezado a emitir.
MICRORRELATO: "Fuga de cerebros"
viernes, 26 de abril de 2013
Ismael llega a casa un día más cabizbajo, sin fuerzas, sin ideas. Desde hace tres años le da igual no encontrar nada de ingeniería agrónoma, le bastaría con cajero de supermercado, reponedor, freganchín, lo que fuera. Cierra la puerta y busca a Ana, su mujer y colega de profesión, también sin trabajo. Camina por el pasillo mirando en todas las estancias hasta que llega al dormitorio. Allí está ella, esperándolo sobre la cama. Se ha puesto lencería y ha quemado incienso. En la cabeza de ambos solo hay espacio para deudas, hipoteca, amenazas de desahucio… “¿Lo hacemos?” le pregunta Ismael a Ana, esforzándose por contener las lágrimas mientras ella asiente. El mismo propósito se ha repetido varias veces en los últimos meses, pero han sido incapaces de consumarlo. Hoy sí. No es lo que desean pero las facturas ahogan. La web cam, ya ha empezado a emitir.
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MICRORRELATOS
Te sientas en tu sofá cómodamente. Cerveza en mano y bol de
frutos secos a la derecha. Cómo has deseado que llegara esta parte del día.
Enciendes la tele por cualquier canal. Total, todo es basura. Echan una peli de
los 90. Escuchas gritos, golpes, insultos. Sigues mirando a la pantalla como si
observaras la luna de Valencia. Estás en tu mundo, en tu momento. Pasan los
minutos. La peli termina. Suben los títulos de crédito. Cerveza vacía. Bol
finiquitado. Como todas las noches, antes de acostarte, te lavas las manos. Y
es que siguen los gritos, los golpes y los insultos. Al otro lado.
MICRORRELATO: "Manos limpias"
miércoles, 27 de marzo de 2013
Te sientas en tu sofá cómodamente. Cerveza en mano y bol de
frutos secos a la derecha. Cómo has deseado que llegara esta parte del día.
Enciendes la tele por cualquier canal. Total, todo es basura. Echan una peli de
los 90. Escuchas gritos, golpes, insultos. Sigues mirando a la pantalla como si
observaras la luna de Valencia. Estás en tu mundo, en tu momento. Pasan los
minutos. La peli termina. Suben los títulos de crédito. Cerveza vacía. Bol
finiquitado. Como todas las noches, antes de acostarte, te lavas las manos. Y
es que siguen los gritos, los golpes y los insultos. Al otro lado.
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